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Revender · 9 de octubre de 2026 · 4 min de lectura

Cómo montar un puesto de mercadillo con liquidaciones: permisos, stock y números

En resumen

Para montar un puesto de mercadillo necesitas una autorización del ayuntamiento, que se concede por un procedimiento público y por tiempo limitado, y estar dado de alta en Hacienda (en el epígrafe del IAE de venta fuera de establecimiento) y en la Seguridad Social. Después, stock variado a buen precio, un montaje que se vea desde lejos y cuentas claras de cada jornada.

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Un puesto de mercadillo es una de las mejores salidas para el producto de liquidación: la gente pasea, toca, pregunta y compra por impulso. Pero no basta con poner una mesa. Necesitas una autorización del ayuntamiento, estar dado de alta en Hacienda en el epígrafe del IAE que corresponde y al corriente con la Seguridad Social, y después un stock variado, precios claros y un montaje que llame la atención. Te explicamos cada parte, con lo que dice la normativa estatal y lo que conviene preguntar en tu municipio.

1. La autorización municipal

La venta ambulante, también llamada no sedentaria, está regulada por el Real Decreto 199/2010 y, además, por las leyes de comercio de cada comunidad autónoma y las ordenanzas de cada ayuntamiento. De la norma estatal conviene saber esto:

  • La autorización la da el ayuntamiento y tiene una duración limitada, que fija el propio ayuntamiento.
  • Debe indicar, como mínimo, el titular, el lugar o lugares, los días y horarios y los productos autorizados. Si tu autorización es para textil, no puedes vender electrónica sin cambiarla.
  • Los puestos se adjudican por un procedimiento público y de concurrencia competitiva. Es decir, hay convocatorias y plazos: si no estás atento, puede pasar un año hasta la siguiente.
  • No pueden exigirte vivir en el municipio.
  • En el puesto tienes que tener expuesta y visible la autorización municipal y una dirección para recibir reclamaciones.

Lo primero, por tanto, es llamar o ir al ayuntamiento del mercadillo que te interesa y preguntar por la ordenanza, las convocatorias abiertas, las vacantes y las tasas.

2. El alta en Hacienda y en la Seguridad Social

Para pedir la autorización tienes que firmar una declaración responsable en la que manifiestas, entre otras cosas:

  1. Estar dado de alta en el epígrafe correspondiente del Impuesto sobre Actividades Económicas y al corriente de pago o, si estás exento, en el censo de obligados tributarios. Las tarifas del IAE tienen un grupo específico, el 663, para el comercio al por menor fuera de un establecimiento comercial permanente; para mercancía variada, el epígrafe 663.9. Las personas físicas están exentas de pagar el IAE, pero no de darse de alta en el censo con la declaración censal.
  2. Estar al corriente con la Seguridad Social. Vender en un mercadillo de forma habitual es una actividad por cuenta propia: lo normal es el alta en el régimen de autónomos.

Tienes los pasos en alta de autónomo para revender y cómo tributa lo que vendes en impuestos al revender objetos.

3. Lo que debes al cliente

Vender en la calle no te libera de las normas de consumo:

  • Precios visibles y con impuestos incluidos.
  • Tique o factura: según tu régimen de IVA tendrás que emitirla siempre o solo cuando te la pidan; confírmalo con tu asesoría.
  • Garantía legal: como vendedor profesional respondes de la conformidad de lo que vendes. Para productos que no son nuevos, puedes pactar un plazo menor que los tres años de los nuevos, nunca menos de un año. Ponlo por escrito en el tique.
  • Productos seguros: nada de aparatos eléctricos dañados, sin marcado o con cables en mal estado.

Un apunte útil: el derecho de desistimiento de 14 días es para las compras a distancia o fuera de establecimiento, y la ley de consumidores considera establecimiento también una instalación móvil donde el comerciante vende de forma habitual. Aun así, aceptar cambios es una buena forma de ganarte a los clientes del puesto.

4. El stock

El mercadillo premia la variedad y el precio redondo. Un lote mixto de devoluciones encaja bien: electrónica pequeña, hogar, cocina, accesorios. Algunas ideas para organizarlo:

  • Mesa de «todo a X €» con lo pequeño: cables, fundas, utensilios.
  • Zona de precio medio con lo que se puede probar allí mismo: altavoces, lámparas, pequeños electrodomésticos.
  • Escaparate con las dos o tres piezas de más valor, a la vista pero protegidas.

Por volumen y variedad, la Caja Devoluciones 40, con hasta 40 artículos por 149,95 €, es la que mejor encaja con este uso. Si necesitas más volumen de forma regular, tienes opciones en liquidaciones para mercadillos.

5. El montaje

  • Altura: lo que está en el suelo no se vende. Usa mesas y cajas para hacer niveles.
  • Carteles de precio grandes, legibles a dos metros.
  • Un enchufe o una batería portátil para que el cliente pruebe lo eléctrico, si el mercadillo lo permite.
  • Bolsas, cambio y datáfono o pago con el móvil.
  • Toldo y lastre para el sol, el viento y la lluvia.

6. Vender en el puesto

  • Deja tocar y probar. En un mercadillo la gente compra lo que puede coger con la mano. Lo eléctrico, si es posible, enchufado o con pilas puestas.
  • Indica el estado en la etiqueta: «nuevo precintado», «abierto sin usar». Evita discusiones y da confianza.
  • Ten un precio por bulto para quien se lleva varias cosas: el cliente que compra tres artículos es el mejor del día.
  • Renueva la mesa cada semana. Si el cliente habitual ve siempre lo mismo, deja de pararse.

7. Los números de cada jornada

Apunta lo que cuesta salir: tasa del puesto, desplazamiento, aparcamiento, tu cuota de autónomo prorrateada. Luego, lo que vendes. Al cabo de unas semanas sabrás qué se vende, a qué precio y qué día compensa. Para fijar precios con criterio, sigue precio de reventa: cómo calcularlo.

Lista de comprobación antes del primer día

  • Autorización municipal con los productos correctos.
  • Alta en Hacienda con el epígrafe adecuado y alta en la Seguridad Social.
  • Autorización y dirección de reclamaciones a la vista.
  • Stock revisado y probado, con precios puestos.
  • Tiques o talonario de facturas.
  • Mesa, toldo, carteles, cambio y bolsas.

Con eso, el resto es constancia: el mismo sitio, las mismas horas y mercancía que se renueve.

Preguntas frecuentes

¿Necesito licencia para vender en un mercadillo?

Sí. La venta ambulante necesita autorización del ayuntamiento, que fija su duración, el lugar, los días y los productos autorizados. Cada municipio tiene su ordenanza y su procedimiento de adjudicación de puestos.

¿Qué epígrafe del IAE corresponde a un puesto de mercadillo?

Las tarifas del IAE tienen un grupo propio, el 663, para el comercio al por menor fuera de un establecimiento comercial permanente. Para mercancía variada se usa el epígrafe 663.9, de otras clases de mercancías.

¿Puedo vender en un mercadillo sin ser autónomo?

Para vender de forma habitual en un mercadillo, el Real Decreto de venta ambulante exige declarar que estás dado de alta en Hacienda y al corriente con la Seguridad Social. Los rastros o mercadillos solidarios ocasionales pueden tener otras reglas: pregunta en tu ayuntamiento.

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